¿Y la juventud pa’ cuándo?

¿Y la juventud pa’ cuándo?

Liderazgo juvenil y participación social: una inversión colectiva impostergable

Asociación Ocionautas – Centro Juvenil La Estación, A Estrada

Hablar de juventud no es hablar únicamente del futuro, sino del presente activo de nuestras sociedades. A lo largo de la historia, los jóvenes han sido protagonistas de transformaciones profundas cuando se les ha permitido organizarse, participar y ejercer liderazgo. Desde Robert Baden-Powell en 1907 y movimientos estudiantiles que impulsaron reformas democráticas en Europa y América Latina en el siglo XX, hasta el papel decisivo de la juventud en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica o en recientes movilizaciones, la historia demuestra que cuando la juventud tiene voz, la sociedad avanza.

Sin embargo, en la actualidad, muchos jóvenes siguen enfrentando barreras estructurales que limitan su participación social. Por ello, ofrecer experiencias reales de liderazgo y participación no es una concesión, sino un derecho social y una necesidad colectiva. La participación juvenil se construye a través de espacios adecuados donde los jóvenes puedan expresarse, asumir responsabilidades y desarrollar un sentido de pertenencia. Los espacios juveniles comunitarios, culturales o asociativos funcionan como verdaderas escuelas de ciudadanía, fortaleciendo el compromiso social y la cohesión comunitaria.

Estos espacios deben estar acompañados por profesionales juveniles capacitados, con capacitación en desarrollo juvenil, intervención socioeducativa y enfoque comunitario. La historia también nos enseña que los procesos de cambio liderados por jóvenes han contado con referentes adultos que supieron acompañar sin imponer, orientar sin controlar. Trabajar con juventud requiere comprender sus contextos, sus lenguajes y sus desafíos, especialmente en escenarios de desigualdad, precariedad y exclusión; pero también para detectar roles de liderazgo y emprendimiento para potenciar casos de éxito en nuestras comunidades.

// Ocionautas

En este sentido, el ocio educativo se consolida como una herramienta clave de inclusión social y prevención de riesgos. A través del voluntariado o el asociacionismo, los jóvenes construyen vínculos, desarrollan habilidades y encuentran alternativas productivas frente a dinámicas de violencia o marginalidad. Reivindicar políticas públicas que fortalezcan el liderazgo juvenil, los espacios juveniles y el ocio educativo es apostar por una sociedad más democrática. Invertir en juventud es reconocer su capacidad histórica para transformar el mundo como actores fundamentales y no como espectadores o herramientas de promoción.

Hoy, más que nunca, resulta imprescindible que las administraciones sitúen a la juventud en el centro de sus políticas públicas. No basta con discursos bienintencionados: se requieren inversiones sostenidas, marcos normativos sólidos y una apuesta decidida por los espacios juveniles, el ocio educativo y la profesionalización del trabajo con jóvenes. Reconocer el liderazgo juvenil implica ceder espacios reales de decisión y confiar en su capacidad transformadora.

Este es un llamado a la acción dirigido a responsables políticos, instituciones educativas, entidades sociales y a la ciudadanía en su conjunto: escuchemos a los jóvenes, acompañemos sus procesos y dotémoslos de herramientas para participar activamente en la vida social. El desarrollo de una comunidad más justa, inclusiva y democrática depende, en gran medida, de nuestra capacidad para apostar hoy por una juventud organizada, participativa y protagonista del cambio social.

Imaxe de portada: // Ocionautas


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