Descubrirme AuDHD y crear comunidad en redes: el inicio de @lachicaaudhd

Descubrirme AuDHD y crear comunidad en redes: el inicio de @lachicaaudhd

Evelyn Hastings · @lachicaaudhd

Durante mucho tiempo sentí que había algo en mí que funcionaba diferente, pero no sabía exactamente qué era ni cómo explicarlo. Sabía que había cosas que me costaban más que a otras personas, que mi mente iba muy rápido, que me saturaba con facilidad, que tenía dificultades para sostener rutinas o gestionar ciertas tareas del día a día. Pero durante años no tuve un lenguaje claro para entenderlo.

Antes de seguir, creo que es importante explicar algunos términos. TDAH significa Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. En inglés se conoce como ADHD, por eso muchas veces vemos esas siglas en redes sociales, especialmente en TikTok o Instagram. El TDAH puede afectar a la atención, la organización, la impulsividad, la regulación emocional, la memoria de trabajo y, en algunos casos, también puede manifestarse con hiperactividad física o mental.

Por otro lado, el autismo es una neurodivergencia que puede influir en la forma en la que una persona se comunica, socializa, procesa la información, percibe los estímulos sensoriales y se relaciona con el mundo. No todas las personas autistas son iguales, y por eso se habla de espectro autista: porque puede vivirse de muchas maneras diferentes.

Cuando una persona es autista y también tiene TDAH, muchas veces se utiliza el término AuDHD. Es una palabra que combina “autismo” y “ADHD”, y sirve para hablar de esa experiencia en la que ambas neurodivergencias conviven en una misma persona.

Mi proceso de descubrimiento empezó, como le pasa a muchas personas hoy en día, a través del contenido en redes sociales. Empecé a ver vídeos en TikTok sobre TDAH y me identificaba muchísimo con muchas de las experiencias que otras personas compartían. Al principio lo viví con dudas, porque sé que identificarse con contenido de internet no equivale a un diagnóstico. Pero esos vídeos sí me dieron algo muy importante: una primera pista, un lenguaje y una posibilidad que hasta entonces no había considerado.

A la vez, una compañera de trabajo que estaba diagnosticada con TDAH empezó a hablar conmigo sobre su experiencia. Esas conversaciones fueron muy importantes para mí, porque me ayudaron a ver que muchas cosas que yo había normalizado podían tener una explicación. Poco a poco, entre lo que veía en redes, lo que hablaba con ella y lo que fui trabajando también en terapia, empecé a tomarme en serio la posibilidad de ser neurodivergente.

Ese proceso fue lo que me dio la fuerza para dar el paso de buscar una evaluación profesional. Finalmente, recibí mi diagnóstico.

A partir de ahí, empecé a investigar muchísimo más. Quería entenderme. Quería saber qué significaba realmente vivir con TDAH, con autismo y con ambas cosas a la vez. Empecé a leer, a escuchar experiencias, a consumir contenido de diferentes creadoras, sobre todo en inglés, y a profundizar cada vez más en el tema.

Fue entonces cuando me di cuenta de algo: había muy poco contenido en español que hablara específicamente de la experiencia AuDHD en mujeres jóvenes y adultas diagnosticadas tarde.

Sí encontraba contenido sobre autismo. También encontraba contenido sobre TDAH. Había muchísima información sobre neurodivergencia en niños, sobre crianza, sobre señales en la infancia o sobre perfiles más conocidos. Pero me costaba encontrar referentes hispanohablantes que hablaran desde la experiencia de una mujer con autismo y TDAH, especialmente cuando el diagnóstico llega en la juventud o en la adultez.

Y esa ausencia me hizo pensar en cuántas chicas y mujeres podían estar pasando por lo mismo sin encontrar espacios donde verse reflejadas.

Porque, por desgracia, muchas mujeres autistas, con TDAH o AuDHD llegan tarde al diagnóstico. Uno de los motivos es que, históricamente, los procesos y criterios diagnósticos han estado más enfocados en perfiles masculinos. Esto hace que muchas niñas y adolescentes no sean detectadas, especialmente cuando sus síntomas no se presentan de la forma más estereotipada.

Además, muchas mujeres aprendemos desde pequeñas a enmascarar. Aprendemos a observar, copiar, adaptarnos, complacer, no molestar, parecer funcionales y esconder nuestras dificultades. Las presiones sociales y las normas de género hacen que muchas veces nuestros síntomas se interpreten como ansiedad, sensibilidad, despiste, timidez, perfeccionismo o simplemente “forma de ser”.

Por eso puede ser mucho más complicado detectar el autismo o el TDAH en niñas, adolescentes y mujeres jóvenes. Y cuando no se detecta, muchas llegamos a la adultez con años de confusión, culpa, agotamiento y falta de apoyo.

De ahí nace @lachicaaudhd.

Empecé este proyecto hace muy poco, a finales de abril, casi sin saber exactamente qué iba a pasar. Lo hice desde un lugar muy honesto: quería compartir lo que estaba descubriendo, hablar de mi experiencia y crear el contenido que a mí me habría gustado encontrar cuando empecé a hacerme preguntas.

Y la acogida ha sido muchísimo más grande de lo que imaginaba.

En TikTok, algunos vídeos han llegado a tener más de medio millón de visualizaciones. Y aunque en Instagram los números son más pequeños, siento que ahí se está creando una comunidad muy significativa. Muchas mujeres me escriben para darme las gracias, para contarme que se sienten identificadas, que por fin alguien está poniendo palabras a cosas que llevan años sintiendo o que están viviendo ahora mismo.

También recibo muchas preguntas. Y no siempre tengo todas las respuestas. No soy profesional clínica ni pretendo sustituir un diagnóstico o una terapia. Pero intento guiar en lo que puedo, compartir información, responder desde mi experiencia y, sobre todo, escuchar. Porque este proyecto no va solo de enseñar o explicar. También va de aprender unas de otras.

En muy poco tiempo siento que @lachicaaudhd ya ha ayudado a muchas personas a sentirse menos solas. Y, al mismo tiempo, este proceso también me está ayudando mucho a mí. Me está ayudando a racionalizar, a analizarme mejor, a entenderme con más compasión y a ponerle palabras a partes de mí que antes vivía desde la culpa o la confusión.

Este proyecto nace de mi propia experiencia, pero también de una necesidad colectiva: visibilizar y normalizar el autismo, el TDAH y la experiencia AuDHD en mujeres, especialmente en mujeres jóvenes, jóvenes adultas y personas diagnosticadas tarde.

Quiero crear un espacio donde podamos hablar de neurodivergencia desde una perspectiva real, cotidiana y cercana. Un espacio donde otras mujeres puedan reconocerse, aprender, hacerse preguntas y sentirse acompañadas.

En el futuro, me gustaría desarrollar diferentes herramientas para mujeres neurodivergentes: guías, recursos educativos, materiales prácticos, espacios de acompañamiento y productos que nos ayuden a navegar la vida diaria desde una forma más compatible con nuestra mente y nuestro sistema nervioso.

Porque no se trata solo de hablar de diagnósticos. Se trata de hablar de identidad, salud mental, estudios, trabajo, relaciones, autoestima, creatividad, cansancio, límites, comunidad y de todas las áreas de la vida que se ven atravesadas por la neurodivergencia.

También se trata de hacer que estas realidades sean más visibles dentro del mundo hispanohablante. Que una chica joven, una adolescente, una mujer adulta o cualquier persona que esté empezando a preguntarse si puede ser autista, tener TDAH o ambas, no tenga que sentirse sola, perdida o fuera de lugar. Que pueda encontrar información, referentes y una comunidad que la acompañe.

Para mí, recibir el diagnóstico no fue una forma de encerrarme en una etiqueta. Fue una forma de empezar a entenderme con más claridad.

Y @lachicaaudhd nace precisamente de ahí: del deseo de transformar esa claridad en algo útil para otras personas.

Es un proyecto al que le tengo muchísimas ganas. Todavía está empezando, pero siento que ya está abriendo conversaciones importantes. Y tengo muchas ganas de seguir construyéndolo, seguir aprendiendo, seguir compartiendo y ver hasta dónde puede llegar.

Porque muchas hemos pasado demasiado tiempo intentando encajar en sistemas que no estaban diseñados para nosotras.

Ahora es momento de crear espacios donde sí podamos existir, aprender y reconocernos.


Un proxecto de

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